La primera que vez que escuché hablar de marketing y publicidad, comentaban que eran las personas que se ponían como fieras porque el producto tenía que ir envuelto en una caja de color rojo Pantone 2035C y en fábrica lo habían envuelto en rojo Pantone 2035 XGC (un poco más rojo y azul en RGB).  Pensé…”wow, qué mal estamos ¿no?”.  Casi 20 años después, me encuentro debatiendo con un diseñador sobre si a un logo le falta algo más de cyan y del brillo del azul para llegar a lo que buscamos… Y para llegar aquí, andamos un camino largo.

Como ingeniero industrial especializado en gestión de proyectos, la concepción de “Centrado en Producto” era ideal. La fábrica produce un producto y luego el departamento comercial lo vende. Así de fácil. Hasta que llega un día en que no se vende… Y la reacción es, “¿por qué la gente no se da cuenta de que nuestro producto es lo que necesitan?”. Quizás incluso se invierte en un estudio de mercado entre la gente que se interesa en el producto y se le preguntan por mejoras, que son implementadas en producción en los plazos más rápidos posibles. Por supuesto, no se pone en duda que el producto es excelente y se invierten horas en reuniones comerciales para encontrar la forma de hacer ver a la gente que el producto debe ser comprado.  Y decía que este enfoque es genial desde un punto de vista de ingeniero ya que permite planificar bien la producción, hacerla homogénea y reducir costes…excepto los de stock de producto no vendido en almacén.

Por suerte, llegó un día en que comencé a ver a la gente de marketing como algo más que personas con una capacidad visual capaz de distinguir dos Pantones muy similares. Y comencé a apreciar la creatividad para diseñar un envoltorio, el hacer atractivo el producto, la creatividad para comunicar un servicio, la originalidad y el guión de una inserción publicitaria en medios, la importancia del marketing y la comunicación para alcanzar los objetivos de negocio y cómo son tareas clave para comunicar quien eres, cómo eres y actúas, qué haces y por qué lo haces. Y empecé a leer a Kotler, a Gaby Castellanos, a Toni Segarra, Ed Catmull, John Hegarty  y otras personas expertas en marketing, publicidad, comunicación y creatividad.

Fue entonces cuando comprendí la importancia del marketing y la comunicación para entender quienes son y qué necesidades tienen las personas por las cuales tiene sentido que exista una empresa: sus clientes. Y como el principal cliente es alguien que solo figura en la lista de gastos de una empresa, las personas que forman parte de ella. Ya sea porque son sus primeros embajadores de marca y/o sus primeros clientes.  Por eso la importancia del marketing orientado a cliente y de entender que el mundo ya no es un negocio que produce y convence al cliente de que necesita ese producto (salvo excepciones como el iPhone de Apple), sino negocios que escuchan a las personas, detectan necesidades y les comunican soluciones.

Y por eso, si realmente los negocios escuchan, analizan, comprenden y ofrecen soluciones…. ¿por qué habría el marketing de vender humo o ser visto como estafadores que solo quieren que te gastes tu dinero?

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